Pensé que mientras más veces lo dijera en voz alta sería más
fácil…. Creí que sería más llevadero, pero no. Hoy revisando mis fotos te volví
a encontrar, sonriente, lleno de vida, con ganas de más… ya no tomaremos ese
café… ni te veré llegar, no caminaremos juntos, ni iremos a pasear, no
mejorarás tu juego de ajedrez, no cantaremos juntos, no descubrirás más
secretos míos ni me contarás más tuyos, no saldremos a escondidas… no queda
nada más que esconder; no hablaremos del ansia que devoraba nuestras bocas, no
bromearemos más con nuestra aparente incompatibilidad. No habrá más miradas
entre ventanas, ni juegos de palabras, no habrá mas confidencias, ni
complicidad….
Tenías prisa por llegar… ¿por qué no esperar? Te dije que
con calma… nadie nos iba a presionar… y me quema, me desgarra saber que fui yo quien
puso un freno más que tangible, lleno de miedo e inseguridad. ¿Cómo iba yo a privarte
de todos los privilegios que yo buscaba también gozar? ¿Cómo iba yo a pedirte
que te quedaras cuando yo misma te aparté a la primera ocasión? Tus declaraciones
llenas de honestidad y optimismo humedecían mis ojos de ternura, y yo no pude
bajar la armadura… la inquebrantable barrera que hoy me pesa sabiendo que te
pudo cobijar… ¿cómo changados iba yo a saber…. ¿Cómo ibas tú a saber? Te impresionaba
mi seguridad, mi manera directa de ceder y privar… creíste en una imagen falsa
de rectitud que impuse como fachada, y ahí te gustaba observar.
Veía en tus ojos, brillantes cual niño lleno de curiosidad,
las insistentes ganas de saber más. Con esa profunda mirada, cavabas
incesantemente en mis reservas… yo apartaba la mirara y tú la recuperabas con
una caricia suave en mis piernas… extraño tu mano sobre la mira, tu mirada traviesa
avergonzada por su osadía, extraño tus mordidas y tu lengua inventiva… tu
manera de retarme y hacerme sentir viva… viva… viva….
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