Quisiera poder decir que solo las calles con lluvia de Xalapa hacen mis piernas temblar, como flan recién desmoldado después de cuajar.
Quisiera poder decir que esa es mi única inseguridad. Que solo así mis pasos se muestran temerosos, llenos de cautela, con algo parecido al deseo de resbalar.
Quisiera poder admitir que ese es mi única falta, mi único pecado aun sin pagar, quisiera que fuera solo eso lo que no me permite descansar.
Quisiera poder saberme fuerte, temeraria, valiente y audaz. Quisiera que mis palabras no se vieran retenidas en mi garganta, forzadas a solo salir en el teclado de mi celular.
Quisiera poder redimirme, ser quien una vez juré ser en verdad. Quisiera que mis sueños dejaran de ser pesadillas o reproches de mi subconsciente, cansado de verme flaquear.
Quisiera que mi tabaquismo no me atacara cruelmente en estos meses con tanta intensidad. Quisiera volver a tener al menos un poco de voluntad. Que las letras de mis canciones no hablaran más de suplicas constantes a quienes no se quieren quedar.
Quisiera que aquel rostro extraño que se esconde en las sombras me dejara de mirar.
Quisiera poder volver en el tiempo para volverme a equivocar, conservando solo aquello que hoy apenas y me mantiene viva con una razón para estar.
Quisiera poder ser la madre que siempre anhelé demostrar. Quisiera ser una buena hija, amiga, cantante, actriz, amante, y otros tantos títulos que no vale la pena mencionar.
Quisiera… Quisiera… poder dejar de llorar.